En el Pleno Municipal del Ayuntamiento de Calatayud de 16 de mayo de
1959, se recibió una carta de Domingo Navarro en nombre de unos
corresponsales de guerra, en la que se hacía referencia la traslado
de los restos mortales de Fernando de Guanarteme desde la ermita de San
Cristóbal en la isla de Tenerife, en donde reposaban, a su isla
natal de Gran Canaria. Se solicitaba la deferencia de que se dedicase una
calle o plaza al guanarteme de Gáldar en "donde tuvo lugar su histórica
entrevista" con Fernando el Católico. Asió lo hicieron los
munícipes del momento y posteriormente colocaron en la plaza un
busto y una placa con la siguiente leyenda: "Calatayud 1483. Firma de Pacto
de la unificación de Gran Canaria a España por los Reyes
Católicos y monarca canario Fernando I de Guanarteme". Con letra
más pequeña se justificaba la cita: "Versión histórica
por Domingo Navarro Navarro".
Esta versión nos marca dos referencias. El año 1483 y
la entrevista entre los monarcas aragonés y canario en dicha fecha
en Calatayud.
Vicente de la Fuente en su "Historia de Calatayud", publicada en 1880,
se quejaba de las escasas visitas que el monarca aragonés hacía
a su Reino, y que no siempre que acudía a Zaragoza lo hacía
a Calatayud. Añade que, "estando la reina Isabel en Calatayud el
año de 1480 llegaron algunos de los pobladores de la Gran Canaria
a prestarle obediencia, apurados por los agravios del capitán Pedro
de Vera, encargado de su reducción". Esta información la
entresacó de Zurita, en cuyas Crónicas no encontraba, el
académico bilbilitano, referencias del presunto encuentro de 1483.
El Archivo del Ayuntamiento de Calatayud tampoco aportó ninguna.
Todos los testimonios y documentos se limitaban a revelar una visita a
Calatayud de un guanarteme, que no era el de Gáldar, sino el de
Telde -Gran Canaria estaba dividida en estos dos reinos-, y el viaje no
tuvo por finalidad la firma del Tratado de Unificación, sino transmitir
las quejas contra los métodos inhumanos de Pedro de Vera. Se sigue
hablando de 1480 y no de 1483.
Miguel Ángel Ladero Quesada, de la Universidad de Madrid, especifica
que, en noviembre de 1480, el guanarteme de Telde fue presentado a los
Reyes Católicos en Calatayud, y que en 1487 se capturó a
la mujer del guanarteme de Gáldar y luego a él mismo, siendo
bautizado en Castilla como Fernando Guanarteme en el verano de 1483 -no
habla de Calatayud-.
Dice la crónica ovetense que capturado el rey de Gáldar
se le entregó a Miguel de Múgica para que lo llevase ante
los Reyes Católicos. Añade la crónica que en Sevilla
y por los lugares que pasaba causaba admiración hasta que "llegó
al palacio y trono real" en donde se vio con sus altezas.
El genérico de Castilla que emplea Ladero Quesada muy bien podría
encajar con el concreto Sevilla de la ovetense, pues dicha ciudad ya había
sido conquistada a los árabes para Castilla. La verosimilitud de
que Sevilla fuese el lugar del encuentro, firma y bautizo se refuerza repasando
las "Crónicas de la vida de los Reyes Católicos" de William
H. Prescott.
Según el historiador inglés, en 1482/1483 tuvieron lugar
las batallas de Loja y La Ajarquía, de la guerra de Granada, así
como los conflictos con Francia que deseaba anexionarse Navarra. El 21
de abril de 1483, el rey moro puso sitio a Lucena, en donde fue derrotado.
Entonces, Fernando el Católico, que estaba en Vitoria, en su corte
del Norte -quizá por su guerra con Francia- acudió al sur
y se entrevistó en Córdoba con el rey moro Abu Abdallah.
Si esta entrevista tuvo lugar durante la primavera de 1483 y Fernando de
Guanarteme fue bautizado aquel verano, es más creíble que
el encuentro fuese en Sevilla o sus alrededores, que en Calatayud.
Antonio Romeu de Armas en su libro "Gran Canaria" sigue una línea
expositiva similar a la que estamos desarrollando.
Hay una variante en las referencias de Romeu. Según él,
al llegar el guanarteme de Gáldar a la metrópoli se le trasladó
en la primavera de 1483 a Madrid, en donde estaban los Reyes Católicos.
El régulo de Gáldar se bautizó con el nombre de Fernando.
Recopilado lo expuesto, comprobamos que la llegada del guanarteme de
Gáldar a España, y su bautizo como Fernando, así como
su compromiso de ayudar a los conquistadores fue en 1483, en un lugar que
oscila, según la fuente de consulta, entre Castilla, Madrid y Sevilla,
pues ya se ha justificado que en aquellas fechas el rey Fernando estaba
en Córdoba entrevistándose con Abu Abdallah. Tampoco hemos
de olvidar que la guerra de Granada comenzó en 1482 y la costumbre
del rey aragonés era estar siempre junto a sus tropas.
De las muchas crónicas e investigaciones llevadas a cabo, sólo
la crónica de Gómez Escudero -la única que circulaba
editada en 1936- y que es -según los entendidos- la que más
contradicciones y errores contiene, habla de Calatayud. En dicho texto
se dice que el monarca gran canario desembarcó en Sevilla, pasó
a Granada y de allí marchó a Calatayud.
El error es doble, si tenemos en cuenta que un año antes había
comenzado la guerra de Granada y la capital granadina no se rindió
a los castellanos hasta 1492, por lo que parece difícil que la corte
que acompañaba al guanarteme pudiese circular por zona enemiga,
con la particularidad de que la guerra por el último reducto musulmán
se llevaba a cabo durante la primavera y el verano y descansaba con el
frío, y la llegada de los isleños fue en verano.
La Comarca (23-7-99)
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